Progresión I–vi–ii–V: acordes en todos los tonos

Em C, a progressão I–vi–ii–V é C – Am – Dm – G. Abaixo, a mesma sequência transposta para os doze tons que mais aparecem no violão e no teclado, e o que muda quando você troca de tom.

I C
vi Am
ii Dm
V G
Cada grau se afasta do repouso em uma medida diferente, e é esse desenho — não os acordes em si — que faz a roda soar como soa. Em C, o V é o ponto mais alto: é dele que a frase precisa voltar. Função harmônica no campo maior. As alturas são fixas por grau, não estimadas. Figura do Cantivy — livre para reutilizar com link para esta página.

La progresión I–vi–ii–V en cada tonalidad

Elige la tonalidad según la voz de quien canta, no por la facilidad para tocarla. Si el coro se dispara hacia los agudos, baja un tono y vuelve a leerlo.

Tonalidad IviiiV
C CAmDmG
G GEmAmD
D DBmEmA
A AF#mBmE
E EC#mF#mB
F FDmGmC
Bb BbGmCmF
Eb EbCmFmBb
Am CAmDmG
Em GEmAmD
Dm FDmGmC
Bm DBmEmA

Arma cada posición en el generador de acordes, comprueba la afinación en el afinador en línea y marca el tempo en el metrónomo antes de tocar la progresión completa.

Canciones asociadas con la progresión I–vi–ii–V

Una progresión armónica no le pertenece a nadie: es la secuencia de grados, no la obra. Por eso solo listamos qué canciones suelen citarse junto con esta progresión, sin reproducir la letra ni la cifra completa.

  • Águas de Março Tom Jobim movimiento por quintas en buena parte de la armonía
  • Carinhoso Pixinguinha referencia de rotación armónica en el bolero

La rueda aparece con mayor frecuencia en Sambas Autênticos, Bossa Nova y Músicas de MPB Originais .

La progresión I–vi–ii–V del círculo de quintas crea un ciclo de cuatro acordes con una dirección clara. En C mayor, tocas C, Am, Dm y G. C establece el centro tonal. Am oscurece el color sin salir del campo armónico. Dm prepara el dominante. G concentra la tensión y pide volver a C.

Esta secuencia no depende de tocar rápido. Funciona por la conducción de las voces, el movimiento del bajo y el punto exacto en que entra cada acorde. Un acorde por compás, en 4/4 y a 60 BPM, ya revela la lógica. Una figura sincopada a 92 BPM cambia el cuerpo de la misma armonía sin alterar los cuatro grados.

Encuentras este tipo de movimiento en cumbia, balada romántica, bolero, rock en español, reguetón y bachata. La escritura I–vi–ii–V indica una tonalidad mayor: I y V son mayores, mientras que vi y ii son menores. La forma i–vi–ii–v puede aparecer en anotaciones informales, pero deja ambigua la calidad de los acordes. En esta guía estudiarás la secuencia con acordes concretos, compases definidos, voicings cercanos y variaciones rítmicas.

Antes de probar otros caminos, consulta todas las progresiones para comparar ciclos con funciones diferentes. Para transportar la secuencia por las 12 tonalidades, usa el generador de acordes. El afinador y el audio de tu dispositivo dependen del micrófono, el entorno y el volumen de la interpretación. El objetivo aquí es hacer que la rueda sea estable, audible y útil para acompañar.

Cómo suena la progresión I–vi–ii–V y por qué funciona

La progresión comienza en el grado I, pasa por vi, llega a ii y termina en V. En C mayor, la secuencia es C, Am, Dm y G. El primer acorde presenta un hogar. El segundo conserva notas del campo armónico, pero cambia el reposo mayor por un color menor. El tercero prepara la llegada. El cuarto crea la tensión más evidente y apunta al primer acorde.

El movimiento completo se relaciona con el círculo de quintas, pero hay una diferencia que ayuda a estudiarlo con mayor precisión. El fragmento vi–ii–V–I sigue una cadena de fundamentales descendentes por quinta: A hacia D, D hacia G y G hacia C. El paso I–vi conecta C con Am por relación de tercera, no por quinta directa. Por eso, la progresión I–vi–ii–V combina una apertura tonal con el fragmento clásico de preparación y resolución.

En C, puedes visualizar las notas de los acordes así:

  • C: C, E y G.
  • Am: A, C y E.
  • Dm: D, F y A.
  • G: G, B y D.

Observa las notas compartidas. C y Am tienen C y E. Am y Dm tienen A. Dm y G tienen D. G y C tienen G. Estas conexiones reducen la distancia entre las voces y ayudan a repetir el ciclo sin que parezca una secuencia de bloques aislados. En el teclado, conserva las notas comunes cuando el voicing lo permita. En la guitarra, elige formas cercanas antes de buscar acordes abiertos muy alejados.

Cuando G vuelve a C, el oído reconoce la resolución. Después, C puede iniciar otro ciclo de inmediato. Esta doble función le da a la rueda un movimiento continuo. En una cumbia, el regreso sostiene el baile y deja espacio para la guitarra, el bajo, la percusión y la voz. En un bolero, la misma dirección puede recibir líneas de paso, bordaduras y contracantos más activos.

Compara el ciclo con la progresión ii–V–I. En C, usa Dm, G y C. La I–vi–ii–V agrega C y Am antes de esa resolución. Obtienes un compás de preparación inicial y un color relativo menor. Para escuchar la diferencia hoy, toca cuatro ciclos de Dm–G–C y después cuatro ciclos de C–Am–Dm–G, manteniendo 66 BPM.

La función de cada grado dentro de la frase

El grado I funciona como referencia tonal. En C, el acorde C le indica al oído dónde puede descansar la música. Tócalo con un ataque firme en el primer tiempo, pero evita mantener todas las cuerdas con la misma intensidad. En la guitarra, prueba un voicing como C con las notas distribuidas del registro grave al agudo y deja que la voz ocupe la región por encima de 200 Hz, si hay una grabación. El objetivo es establecer el hogar sin cubrir la melodía.

El grado vi es el relativo menor de la tónica. Am comparte C y E con C, pero coloca A en el bajo y cambia la sensación. Este acorde suele funcionar bien para reducir la dinámica. Toca C con nivel 7 en una escala de 1 a 10 y Am con nivel 5. La diferencia debe ser audible, pero no debe romper el pulso. En una balada romántica, este punto puede recibir un arpegio más espaciado. En una canción de adoración, puede sostener una nota larga de la voz.

El grado ii tiene función predominante. Dm conduce a G porque el movimiento D–G prepara la llegada al dominante. No trates ii como un nuevo reposo. Mantén la duración, pero conserva el movimiento de la frase. En el piano, usa Dm7 con F arriba y después G7 con F o B arriba, según la melodía. En la guitarra, prueba Dm7 y G7 con dos notas en común o con la menor distancia posible entre las voces.

El grado V concentra la tensión. En C, G o G7 presenta B, la sensible de C, y esa nota tiende a subir a C. Si tocas G7 y resuelves en C, prueba mantener F descendiendo a E. Este pequeño movimiento interno hace que la resolución sea más clara que simplemente cambiar toda la forma del acorde. Si la melodía ya usa B o F, elige una inversión que no produzca un choque prolongado.

Piensa en cuatro gestos: presentar, oscurecer, preparar y resolver. Este mapa orienta la dinámica, la duración y el registro. Si la voz canta fuerte en G, reduce la fuerza de la mano derecha para no competir por el espacio. Si la voz está baja, deja que el dominante gane ataque y sostén la llegada a C durante al menos dos tiempos.

En la práctica de la cumbia, el bajo puede reforzar A–D–G–C mientras el acompañamiento crea síncopas. La armonía indica el destino. El ritmo define cuándo siente el cuerpo cada paso. Para probar esta relación, toca solo las fundamentales con el pulgar durante dos ciclos. Después agrega acordes en los contratiempos, sin cambiar la línea grave.

Dónde cae la rueda dentro del compás

Comienza con un acorde por compás, en 4/4. Toca C en el compás 1, Am en el compás 2, Dm en el compás 3 y G en el compás 4. Cuenta “1, 2, 3, 4” antes de cada cambio. Usa el metrónomo entre 60 y 72 BPM. A 60 BPM, cada ciclo dura 16 segundos. A 72 BPM, dura aproximadamente 13,3 segundos. Este rango deja tiempo para revisar el cambio sin convertir el ejercicio en una prueba de velocidad.

Haz 10 ciclos sin detenerte. Si te equivocas en el segundo compás, continúa con el acorde previsto para el tercero. Al final, anota cuántos cambios ocurrieron antes o después del tiempo 1. Un error que aparece cuatro veces en el mismo punto pide un ejercicio aislado de dos compases, no más velocidad.

Después, anticipa la entrada del siguiente acorde. Mantén el bajo del nuevo acorde en el tiempo 1 y ataca la forma de la mano derecha en el “y” del cuarto tiempo anterior. Cuenta “1, 2, 3, 4 y” y haz la preparación en el último “y”. Comienza a 54 BPM, con un solo ciclo de cuatro compases. Sube a 66 BPM cuando la anticipación no desplace el pulso.

Otra división coloca dos acordes en el mismo compás. Toca C en los tiempos 1 y 2, Am en los tiempos 3 y 4; después Dm en los tiempos 1 y 2 y G en los tiempos 3 y 4. El ciclo completo pasa a ocupar dos compases en lugar de cuatro. La función permanece, pero la frase se vuelve más activa. Si la mano izquierda se tensa o el bajo pierde claridad, vuelve al acorde por compás.

En la cumbia y el bolero, el cambio puede caer en el segundo tiempo, en el contratiempo del cuarto tiempo o inmediatamente antes del tiempo 1. El lugar depende de la melodía, el diseño del bajo y la convención del arreglo. Al escuchar una canción de referencia, no intentes copiar toda la cifra. Marca el pulso con la mano y haz una raya en el papel cuando percibas el cambio armónico. En 60 segundos tendrás un mapa de entradas sin reproducir la obra.

El metrónomo en línea ayuda a comparar estas posiciones. Primero deja que el clic marque los cuatro tiempos. Después siente el clic en los tiempos 2 y 4, una referencia útil para la cumbia y otros ritmos sincopados. Si el metrónomo del navegador se detiene o el audio falla, revisa el volumen y la pestaña abierta. La herramienta depende de la reproducción en el navegador; no sustituye la cuenta de tu cuerpo.

Ritmos que cambian el carácter sin cambiar los acordes

Usa la misma secuencia para probar cuatro ambientes. En la versión de estudio, ataca un acorde en el tiempo 1 y déjalo sonar hasta el compás siguiente. En la versión de balada, haz un arpegio de ocho corcheas por compás. En la versión de cumbia o bachata, destaca los contratiempos y apaga parte de las cuerdas. En la versión de reguetón, mantén el bajo definido y reduce los ataques agudos para dejar espacio a la percusión.

Comienza con cuatro ataques regulares por compás. Toca “1, 2, 3, 4” con la mano derecha, usando fuerza 4 en una escala de 1 a 10. Haz la rueda durante cuatro ciclos. Este ejercicio muestra si la mano izquierda cambia sin ruido, si el acorde dura el tiempo acordado y si el pulso permanece constante.

Para un ritmo de guitarra latinoamericano, marca el bajo en el tiempo 1 y responde con acordes cortos en los contratiempos. Cuenta “1 y 2 y 3 y 4 y”. Toca el grave en el 1, un acorde en el “y” de 2, otro en el “y” de 4 y deja silencio en los demás puntos. Después crea una segunda versión con ataque en el “y” de 1 y en el “y” de 3. El silencio debe tener una duración definida. No rasguees las seis cuerdas en todos los ataques.

En la bachata, separa tres funciones: grave, respuesta y apagado. El pulgar marca una nota baja en los tiempos 1 y 3. Los dedos responden en los contratiempos. El costado de la mano interrumpe parte del sonido en los tiempos 2 y 4. Toca a 76 BPM y graba cuatro ciclos. Si el grave y la respuesta se mezclan, baja el volumen del pulgar y haz más corto el ataque agudo.

En el reguetón, prueba una figura de bajo en el tiempo 1 y un acorde seco en el tiempo 2, repitiendo la idea en los tiempos 3 y 4. A 96 BPM, mantén la mano derecha pequeña y regular. En una balada romántica, baja a 68 BPM y usa arpegios con pulgar, índice, medio y anular. Deja que Am dure una corchea más cuando la melodía pida una sensación de paso, pero haz que G resuelva claramente en C.

Una variación útil mantiene el patrón de la mano derecha en los cuatro acordes y cambia solo la dinámica. Toca I con fuerza 6, baja vi a fuerza 4, crece en ii hasta fuerza 5 y sostén V con fuerza 6. Después haz lo contrario. Graba 60 segundos en el celular. Escucha si el dominante conduce a I o si todos los acordes tienen el mismo peso.

Si estudias teoría musical mientras practicas, nombra cada evento: pulso, contratiempo, anticipación, apagado o silencio. Esta asociación evita que la mano repita un patrón sin intención. Haz una marca en el cuaderno cada vez que el acorde entre tarde. Cinco marcas en el mismo lugar indican que debes reducir el tempo y practicar solo el paso entre los dos acordes involucrados.

Variaciones comunes: séptima, sus4 y bajo invertido

Las séptimas hacen más clara la función de los acordes. En C mayor, prueba Cmaj7, Am7, Dm7 y G7. Cmaj7 agrega B. Am7 agrega G. Dm7 agrega C. G7 agrega F. Toca cada acorde durante un compás a 60 BPM y observa la nota que permanece entre un cambio y otro.

G7 hace más evidente el regreso a C porque contiene B, que tiende a subir a C, y F, que puede bajar a E. Esta conducción ocurre dentro del propio acorde y no exige un ritmo complejo. Dm7 suaviza la preparación hacia G7. Cmaj7 abre la tónica, pero puede chocar con una melodía que use B durante mucho tiempo. Si ocurre, vuelve al C simple.

El sus4 cambia la tercera por la cuarta. En Gsus4, la nota C suspende la definición mayor de G y puede resolver en B antes de la entrada de C. Toca Gsus4 durante dos tiempos, G7 durante dos tiempos y C durante un compás. Esta secuencia crea un gesto de tensión y resolución dentro del mismo pasaje. Usa Csus4 antes de C cuando la melodía permita que F resuelva en E.

No mantengas la suspensión durante cuatro compases solo porque la forma esté disponible. El efecto depende del momento de la resolución. Para probarlo, compara tres duraciones: Gsus4 durante una negra, durante dos negras y durante un compás completo. La primera crea un paso breve. La segunda deja el gesto audible. La tercera puede competir con la melodía y perder su función de paso.

El bajo invertido cambia la nota más grave, pero no elimina la función principal del acorde. En C, prueba C/E para conducir a Am. La secuencia queda C/E–Am–Dm–G. El bajo pasa por E antes de llegar a A, reduciendo el salto entre las fundamentales. Otra opción es Am/C, que acerca el bajo a Dm. Usa una inversión a la vez y escucha si la línea grave se volvió más cantable.

En el piano, mantén la mano derecha en una región cercana y mueve solo el bajo cuando sea posible. En la guitarra, elige una inversión que no deje la tercera más grave que la melodía sin intención. En el bajo eléctrico, confirma la nota fundamental con el resto de la banda antes de llenar con pasos cromáticos. Una línea grave bonita no debe esconder el acorde que los demás instrumentos necesitan reconocer.

Prueba las modificaciones en orden. Primero usa las séptimas en los cuatro acordes. Después vuelve a la forma simple y aplica sus4 solo en G. Por último, conserva los acordes básicos y cambia únicamente el bajo. Si alteras el voicing, la extensión, el ritmo y el tempo al mismo tiempo, no sabrás qué decisión cambió el resultado.

Para comparar este camino con otro ciclo de cuatro grados, consulta la progresión I–vi–IV–V. En C, el tercer acorde de esa otra secuencia es F, mientras que en I–vi–ii–V es Dm. F funciona como subdominante mayor. Dm prepara G con una cadena más cercana al ii–V–I. Toca C–Am–F–G y después C–Am–Dm–G, manteniendo 72 BPM, para escuchar la diferencia.

Cómo estudiar la rueda quince minutos al día

Usa un cronómetro de 15 minutos y mantén la misma tonalidad el primer día. En C, dedica tres minutos a las fundamentales. Toca C, A, D y G en el bajo o en la nota más grave de tu instrumento. Cuenta cuatro tiempos por acorde y di “I, vi, ii, V” en voz baja. El objetivo es fijar el orden y ubicar los cambios en el tiempo 1.

Durante los cuatro minutos siguientes, usa un patrón sencillo de mano derecha a 60 o 66 BPM. Haz cinco ciclos sin detenerte. Si te equivocas en un acorde, no vuelvas al inicio. Marca mentalmente el compás del error y continúa hasta completar el regreso a C. La progresión debe mantenerse en movimiento incluso cuando falla un cambio.

Reserva tres minutos para una nota guía. Elige E, G o C y toca esa nota sobre los cuatro acordes. Percibe cómo cambia su función. Después usa B sobre G y resuelve en C al llegar al siguiente I. Con la voz, sostén una sola nota durante cuatro compases y escucha el efecto de reposo, paso y tensión. Este ejercicio desarrolla el oído sin exigir muchos acordes.

Durante los últimos cinco minutos, alterna dos ritmos. Haz dos ciclos con ataques regulares y dos ciclos con contratiempos. Graba una versión de cada uno. Compara el punto de los cambios, la duración de los acordes y la fuerza de G7 o G. Si la grabación dura 30 segundos, verifica que mantuviste el tempo de principio a fin. Un ciclo de cuatro compases a 60 BPM dura 16 segundos, sin contar una cuenta inicial.

El segundo día, transpón a G mayor: G, Em, Am y D. El tercero, usa D mayor: D, Bm, Em y A. El cuarto, prueba A mayor: A, F#m, Bm y E. Mantén el mismo ritmo y entre 60 y 72 BPM. El cambio de tonalidad muestra si conoces los grados o si solo memorizaste las formas de C.

Después de una semana, acompaña una grabación de cumbia, bolero, rock en español o música gospel usando solo los grados. En repertorio de balada romántica, observa cuándo la secuencia prepara la entrada del coro o el regreso al verso. En reguetón y bachata, escucha cómo el bajo y la percusión modifican la sensación del compás. No necesitas transcribir toda la cifra. Marca la tonalidad, el pulso y el punto en que V regresa a I.

Si el cambio continúa inseguro, vuelve al generador de acordes y elige voicings cercanos. En la guitarra, practica solo los pares C–Am, Am–Dm, Dm–G y G–C durante 60 segundos cada uno. En el piano, conserva dos o tres notas comunes entre los acordes cuando la melodía lo permita. Después retoma la rueda completa y agrega séptimas, suspensiones e inversiones una por una.

Lista de verificación para aplicar la progresión hoy

  1. Elige C mayor y escribe C, Am, Dm y G en el cuaderno.
  2. Configura el metrónomo entre 60 y 72 BPM.
  3. Toca un acorde por compás durante 10 ciclos.
  4. Graba un ciclo y comprueba que todos los cambios caigan en el tiempo acordado.
  5. Repite solo el par que presentó retraso, por ejemplo Dm–G durante dos minutos.
  6. Cambia el ritmo sin cambiar los acordes: primero ataques regulares y después contratiempos.
  7. Agrega Cmaj7, Am7, Dm7 y G7 solo después de estabilizar la forma simple.
  8. Transporta a G mayor y D mayor, manteniendo el mismo tempo.

Al terminar, anota tres datos: tempo, número de ciclos sin detenerte y punto más inestable. Al día siguiente, comienza por el punto anotado. Este registro convierte 15 minutos de práctica en una secuencia de decisiones concretas.

Resumen

  • En C mayor, la rueda es C, Am, Dm y G.
  • El fragmento vi–ii–V–I forma la cadena de fundamentales descendentes por quinta; I–vi abre por relación de tercera.
  • I establece el reposo, vi aporta el color relativo menor, ii prepara y V crea tensión.
  • Comienza con un acorde por compás en 4/4 y un metrónomo entre 60 y 72 BPM.
  • Prueba anticipaciones en el “y” del cuarto tiempo solo después de estabilizar el tiempo 1.
  • Cambia el ritmo, la dinámica, el registro y el apagado antes de cambiar la secuencia.
  • Agrega séptimas, sus4 y bajos invertidos de una elección a la vez.
  • Practica 15 minutos al día y registra el tempo, los ciclos completos y el punto del error.

Perguntas frequentes

¿Qué es la progresión I vi ii V?

Es una secuencia de cuatro grados de la tonalidad mayor: I, vi, ii y V. En C mayor, los acordes son C, Am, Dm y G. I establece la tónica, vi aporta un color menor relacionado, ii prepara el dominante y V crea tensión para volver a I. La secuencia puede repetirse porque G resuelve en C y ese C ya puede iniciar otro ciclo.

¿Por qué esta progresión está relacionada con el círculo de quintas?

La relación aparece con mayor claridad en el fragmento vi–ii–V–I. En C mayor, A conduce a D, D conduce a G y G conduce a C mediante movimientos de quinta descendente en las fundamentales. El paso I–vi, de C a Am, es una relación de tercera entre las fundamentales. Por lo tanto, la secuencia completa combina la relación I–vi con una cadena de quintas que lleva de regreso a la tónica.

¿La progresión i vi ii v es lo mismo?

Esta escritura puede aparecer en anotaciones informales, pero las letras minúsculas generan ambigüedad. En la forma más común de una tonalidad mayor, la secuencia tiene I y V mayores, además de vi y ii menores. En C, esto significa C, Am, Dm y G. Comprueba siempre los acordes concretos, porque cambiar C por Cm o G por Gm modifica la tonalidad y la función de la frase.

¿Qué ritmo combina con esta progresión?

Funcionan muchos ritmos. Para estudiar, usa un ataque en el tiempo 1 y cuatro pulsos por acorde. Para cumbia y bachata, destaca contratiempos, apagados y el diálogo entre el bajo y los acordes. Para reguetón, deja claro el bajo y reduce el exceso de ataques agudos. Para balada romántica, prueba arpegios entre 64 y 72 BPM. Mantén C–Am–Dm–G y cambia solamente el ritmo, la dinámica y la duración.

¿En qué momento debo cambiar el acorde dentro del compás?

Comienza cambiando en el tiempo 1, con un acorde por compás en 4/4. Después divide el compás entre dos acordes o anticipa el cambio al “y” del cuarto tiempo. La elección depende de la melodía, el bajo y el ritmo. Practica primero a 60 BPM. Si la anticipación desplaza la cuenta, vuelve al tiempo 1 y repite durante cinco ciclos.

¿Puedo usar acordes con séptima en esta rueda?

Sí. Cmaj7, Am7, Dm7 y G7 son opciones comunes. G7 refuerza la tensión antes del regreso a C porque contiene B y F, notas que pueden moverse hacia C y E. Dm7 suaviza la preparación. Cmaj7 abre la tónica. Prueba una extensión a la vez y comprueba que la séptima no entre en conflicto con la nota principal de la melodía.

¿Qué hace sus4 en la progresión?

Sus4 cambia la tercera por la cuarta y crea una suspensión breve. Gsus4 puede resolver en G7 o G antes de C. Csus4 puede preparar el regreso a C cuando F desciende a E. Prueba Gsus4 durante dos tiempos, G7 durante dos tiempos y C durante un compás. Si la suspensión permanece cuatro compases sin una resolución clara, puede perder su función de paso.

¿Cómo cambia el resultado el bajo invertido?

El bajo invertido cambia la nota más grave sin borrar la función del acorde. C/E puede conducir a Am con una línea más cercana. Am/C puede acercar el bajo a Dm. La mano derecha puede mantener las voces próximas mientras el bajo reduce los saltos. Comienza con una inversión en cada ciclo. Si la tonalidad se vuelve difícil de reconocer, regresa a las fundamentales.

¿Cuánto tiempo debo estudiar al día?

Quince minutos forman una rutina concreta. Usa tres minutos para las fundamentales, cuatro para un ritmo sencillo, tres para una nota guía y cinco para comparar dos ritmos. Practica entre 60 y 72 BPM al principio. La meta es completar cinco ciclos con el pulso estable. No aumentes el tempo mientras los cambios sigan entrando tarde o temprano.

¿Cómo transporto la progresión a otras tonalidades?

Conserva los grados y cambia las notas. En G mayor, toca G, Em, Am y D. En D mayor, toca D, Bm, Em y A. En A mayor, toca A, F#m, Bm y E. Practica cada tonalidad durante cinco ciclos con el mismo tempo. Así entrenas la función armónica, no solo la memoria muscular de las formas de C.

¿Esta progresión aparece en la cumbia y el bolero?

La dirección armónica de I–vi–ii–V aparece en muchos acompañamientos de cumbia, bolero, bachata y rock en español. También puede surgir en introducciones, finales y preparaciones de repertorio gospel y de balada romántica. El estilo cambia según la síncopa, la articulación, el bajo y la instrumentación. Al escuchar una canción de referencia, observa dónde cambia la armonía y cómo el acompañamiento prepara el regreso a la tónica, sin reproducir una cifra completa.

¿Qué hago cuando la progresión parece una lista de acordes?

Reduce el tempo a 60 BPM y toca solo las fundamentales durante cuatro ciclos. Después canta o toca una nota guía que permanezca entre los cambios. Refuerza la diferencia de dinámica: I con fuerza 6, vi con fuerza 4, ii con fuerza 5 y V con fuerza 6. Por último, haz que G7 resuelva en C manteniendo F descendiendo a E. Estos tres pasos vuelven audibles la función, la dirección y la llegada.